top of page

Después de la tempestad no siempre llega la calma

​

El miércoles 3 de mayo el centro de la parroquia de Aloasí  nuevamente soportó la presencia de un enorme torrente de agua y lodo que afectó a varias viviendas, cerramientos de predios y al sistema de  alcantarillado que una vez más denoto su obsolescencia. Este desastre también reflejó la irresponsabilidad de mucha gente que ha convertido las quebradas de la parroquia en botaderos de basura y desechos y el abuso de los propietarios de los terrenos adjuntos, que han invadido el desagüe natural que cruza todo el sector central de la parroquia hasta dejarlo en un estrecho cauce por donde es imposible que circulen holgadamente grandes caudales de agua y lodo en la temporada invernal.

​

 

 

 

 

 

​

 

 

 

 

 

 

La presencia de maquinaria del GAD Municipal y contingente del Cuerpo de Bomberos de Mejía fue notoria al poco tiempo de la agresiva llegada de las aguas y al día siguiente para la limpieza de las calles y parque central. Al tercer día constatamos, como lo demuestran las gráficas, el retiro de arena, basura y desechos de los sitios críticos como los puentes y cruces de las vías, sin embargo en los días subsiguientes no se realizaron acciones adicionales que permitan vislumbrar soluciones  definitivas y de envergadura como limpiar y ensanchar el cauce de las quebradas y desagües, construcción de muros de contención, cambio de tubería de los sitios de cruce de calles y esto acompañado de una agresiva campaña de educación y concientización para desechar la errada creencia de que estos espacios son botaderos de basura.

​

​

​

​

​

​

​

​

​

​

​

​

Por otro lado, el sistema de alcantarillado es obsoleto y por lo mismo ya no abastece la cantidad actual de aguas servidas y lluvia lo que amerita su modernización con proyección de 30 o 50 años, porque cabe señalar que a la parroquia de Aloasí llegan los afluentes de nevados y montañas desde donde en temporada invernal, se desplazan enormes cantidades de agua.

Es el momento de que tanto autoridades y ciudadanía tomen en serio las soluciones y medidas más pertinentes para evitar que en cualquier momento las afectaciones sean mayores. El adagio de que es mejor prevenir que lamentar es totalmente aplicable en esta vez, aunque la prevención  se debió realizar  hace mucho tiempo.

bottom of page